Sobre homologación y seguridad
La ECE 22.06 es la normativa vigente desde 2020, más exigente que la 22.05 anterior. Incluye ensayos de impacto a más velocidades, pruebas en zonas de la calota que antes no se evaluaban (como la parte inferior de la mandíbula en modulares) y certificación con accesorios reales, como gafas o intercomunicador. Desde el 1 de enero de 2024 ya no se pueden vender cascos nuevos homologados solo bajo la 22.05 en la Unión Europea, aunque los que ya estaban en circulación con esa homologación siguen siendo legales.
Sí. La normativa española (Reglamento General de Vehículos) exige que todo casco usado en moto o ciclomotor esté homologado con la etiqueta ECE, ya sea 22.05 o 22.06. Circular con un casco no homologado (por ejemplo, cascos decorativos o de otros mercados como el DOT americano sin marcado ECE) puede suponer sanción y, en caso de accidente, problemas con el seguro.
Todo casco homologado con ECE, sea de la gama que sea, ha superado los mismos ensayos mínimos de seguridad obligatorios. La diferencia entre gama baja y alta suele estar en los materiales (peso), el acabado, la ventilación, el nivel de insonorización y extras como el pinlock, no necesariamente en la protección básica frente a impactos.
Los fabricantes recomiendan sustituirlo cada 5 años desde su fecha de fabricación (indicada en una pegatina interior), incluso sin haber sufrido impactos. Los materiales como la espuma EPS, los pegamentos y los forros se degradan con el sudor, los rayos UV y los cambios de temperatura, perdiendo capacidad de absorción con el tiempo.
No siempre. Una caída leve desde poca altura sobre una superficie blanda normalmente no compromete la protección. Sin embargo, si el casco ha sufrido un golpe fuerte —como una caída sobre asfalto o durante un accidente— debe sustituirse aunque no se aprecien grietas a simple vista, porque la espuma interior puede haber perdido su capacidad de absorción de forma invisible.
Sí, es la recomendación general de todos los fabricantes. El material que absorbe el impacto (la espuma EPS) se comprime de forma irreversible aunque la carcasa exterior no muestre daños visibles, por lo que un casco que ha sufrido un accidente pierde parte de su eficacia protectora y debe reemplazarse.
Sobre tallas y ajuste
Mide el contorno de tu cabeza con una cinta métrica flexible, pasándola justo por encima de las cejas y por la parte más ancha de la nuca. Compara el resultado en centímetros con la tabla de tallas específica de cada marca, ya que pueden variar ligeramente entre fabricantes. Coloca la cinta métrica de forma horizontal, aproximadamente 1-2 cm por encima de las cejas y las orejas, rodeando la parte más voluminosa de la cabeza.
Es recomendable repetir la medición dos o tres veces y quedarse con el valor más alto para mayor precisión.

Si tu medida cae justo entre dos tallas, generalmente te recomendamos que te quedes con la talla más pequeña, ya que el interior del casco suele ceder ligeramente con el uso y se adapta a la forma de la cabeza. Si tienes dudas consúltanos antes de comprarlo.
Puedes usar CONSULTAS TÉCNICAS SOBRE EL PRODUCTO que está en la parte inferior de las fichas de los productos.
Sí, esto lo vemos a diario en nuestra tienda. Es normal que los clientes digan que sientes que el casco les aprieta cuando se lo están probando, especialmente en las mejillas.
Los materiales interiores (espuma de las carrilleras) se compactan ligeramente con el calor corporal y el uso, por lo que un casco que aprieta un poco al probarlo suele acabar ajustándose de forma cómoda tras varias horas de uso.
Lo comprobamos a diario con nuestros clientes, un casco demasiado grande se mueve al negar con la cabeza o al tirar suavemente de la parte trasera hacia arriba; uno demasiado pequeño genera puntos de presión dolorosos en la frente o las sienes tras pocos minutos.
El ajuste correcto es firme pero sin dolor, sin holguras, y con las mejillas ligeramente comprimidas pero sin llegar a doler.
Sí, siempre que se te lo pruebes con cuidado, sin usarlo en la moto, sin dañar el interior y conservando el embalaje y las etiquetas originales. Consulta la política de devoluciones de nuestra tienda para conocer el plazo exacto.
Sobre tipos de cascos
El integral cubre toda la cabeza en una sola pieza y ofrece la máxima protección, ideal para carretera y velocidad.
El modular tiene mentonera abatible, combinando la comodidad de un jet con protección similar a un integral cerrado.
El jet deja la cara descubierta y es más ligero, recomendado para ciudad a baja velocidad.
El crossover es un híbrido entre integral y todoterreno, con pantalla y visera tipo motocross, pensado para trail y aventura.
Los modulares homologados con doble certificación (P/J) ofrecen un nivel de protección muy similar al de un integral.
Suelen pesar algo más por el mecanismo de la mentonera, y en la zona de la mandíbula pueden ser ligeramente menos rígidos que un integral de una sola pieza, aunque la diferencia es mínima en los modelos de gama alta actuales.
Para ciudad, con tráfico a baja velocidad y muchas paradas, los cascos jet o los modulares (que permiten abrir la mentonera en un semáforo) suelen ser los más prácticos por su ligereza y comodidad. Si priorizas máxima seguridad incluso en ciudad, un integral compacto también es una buena opción.
Para carretera y trayectos largos se recomienda un casco integral o modular de gama media-alta, con buena aerodinámica, ventilación regulable y buen nivel de insonorización, ya que reduce la fatiga en viajes de varias horas.
La compatibilidad con pinlock e intercomunicador también es un factor importante para este uso.
Un casco crossover combina elementos de un casco de motocross (visera y mentonera pronunciada) con una pantalla de plástico como los cascos de carretera, permitiendo circular tanto en asfalto como en pistas o caminos.
Es la opción más versátil para motos trail o aventura que se mueven entre ciudad, carretera y terreno mixto.
Sí, un casco jet homologado con ECE es legal para circular por cualquier vía, incluidas autovías y autopistas, siempre que cumpla la normativa. Ten en cuenta que ofrece menos protección facial que un integral en caso de caída, por lo que muchos motoristas prefieren reservarlo para trayectos urbanos.
Sobre materiales
El policarbonato es un plástico termoinyectado, más económico de fabricar, pero generalmente algo más pesado para ofrecer el mismo nivel de protección.
La fibra de carbono (o composites de fibra de vidrio/aramida) es más ligera a igual resistencia, aunque su fabricación es más costosa, lo que se traduce en un precio superior.
El principal beneficio de la fibra frente al policarbonato es el menor peso, lo que reduce la fatiga cervical en trayectos largos y mejora la sensación de manejo.
La seguridad ante impactos depende más del diseño y la homologación que del material en sí, por lo que un buen casco de policarbonato puede proteger igual que uno de fibra; la diferencia está sobre todo en el confort.
Generalmente sí, a igualdad de tamaño y nivel de protección, un casco de fibra de carbono o composite suele pesar entre 100 y 300 gramos menos que su equivalente en policarbonato, lo que resulta apreciable en viajes largos.
Ambos materiales, correctamente homologados, cumplen los mismos estándares mínimos de absorción de impactos exigidos por la normativa ECE. La capacidad real de protección depende más del diseño de la calota y de la espuma EPS interior que del material exterior utilizado.
Sobre uso y confort
Depende del modelo y la gama del casco. Muchos cascos de gama media-alta incluyen la pantalla preparada para pinlock junto con la lente antivaho de serie.
En otros modelos lo puedes comprar por separado.
En muchos cascos, especialmente los integrales y modulares de gama media-alta, se incorporan canales especiales en la espuma de las mejillas para facilitar la colocación de las patillas de las gafas sin que aprieten.
Si usas gafas a diario, te recomendamos que te pruebes el casco con ellas puestas.
La mayoría de los cascos actuales están preparados con espacio en la zona de las orejas para instalar un intercomunicador Bluetooth, aunque el sistema de fijación puede variar (adhesivo, clip o soporte específico de marca). En la ficha del producto se suele indicar si es "compatible con intercomunicador" y si existe un kit específico para ese modelo.
El nivel de ruido depende de la aerodinámica de la calota, el sellado de la mentonera, la calidad de las juntas y el tipo de pantalla. Los cascos integrales de gama alta con diseño más envolvente y buenas juntas de estanqueidad suelen ser los más silenciosos.
Para invierno y lluvia conviene un casco integral o modular con buen sellado (menos entradas de aire abiertas), pantalla con pinlock para evitar el empañado, y si es posible, con opción de mentonera con deflector de aire regulable para reducir la entrada de frío en el cuello.
Para climas cálidos se recomiendan cascos con múltiples entradas y salidas de aire regulables, interior transpirable y, si es integral, con buena extracción de aire trasera. Los cascos jet también son una opción popular en verano por su mayor ventilación natural.
Lo primero que hacemos es retirar los acolchados. Los sumergimos en agua tibia con un jabón neutro. Luego los lavamos con suavidad y escurrimos bien sin retorcer. Déjalos secar al aire libre. Para la estructura rígida pasamos con un trapo limpio y húmedo. Asegúrate que está todo bien seco para evitar la formación de moho y vuelve a montar los acolchados.
Haz esta operación cada 1 ó 2 meses si utilizas el casco a diario.
No utilices lavadora, secadora, agua muy caliente ni productos muy abrasivos como lejía o amoníaco.
También puedes utilizar productos específicos para la limpieza de cascos.



